Debemos centrarnos únicamente en aquello que debemos controlar, pero, ¿qué es lo que realmente podemos controlar?

No son tus emociones, ni tus sensaciones, ni tu cuerpo, ni siquiera tus pensamientos. Son tus acciones (esto incluye tus decisiones) y tu actitud en el presente. Y esto es crucial, porque el control que tienes sobre el pasado es ninguno.


En la medida en la que tus acciones y actitud afecten a una circunstancia, mayor o menor será el control que tienes sobre ella. Y cuanto menos control tengas sobre algo, menos tendrás que preocuparte por ello. ⠀⠀


No controlas si un día estás más o menos cansado, pero sí controlas la hora en la que te vas a la cama (no lo que duermes) y qué haces antes. Tampoco controlas si te has lesionado o si estás enfermo, pero si controlas las precauciones que tomas al hacer ejercicio y lo que haces por cuidar tu salud.

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